COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ…

Y así fue. La primera. De muchas, espero. El fútbol nos puso en el mismo lugar y ahí estuvimos, a la hora exacta, sin encontrarnos. Viviendo por primera vez el nerviosismo de sabernos responsables de nuestro futuro. Y casi que terminamos abrazados.

Gustavo Gotti

Por la edad podríamos ser ex compañeros de colegio, estudiar la misma carrera o hasta ser amigos. Pero uno se pone botines y el otro -yo- auriculares. Soy solo un poco más grande, pero sin dudas quisiera estar en su lugar. O al menos eso quise el sábado en Junín.
Los dos lejos de casa, conociendo de a poco de qué se trata lo nuestro. Con errores propios de la inexperiencia y los nervios del escenario.

Él se llama Gustavo, y hace unos días tuvimos nuestro debut. Él se tiró de palomita, yo grite al lado del comentarista. Le dicen Tanque y seguro no olvidará ese gol. Yo tampoco. Fue suyo, fue nuestro. El primero de muchos, para ambos. En una tarde inolvidable. Yo terminé gritando cinco, él al final festejó tres. Pero los dos nos fuimos contentos.

 

 

LA ALEGRÍA COMPARTIDA ES DOBLE ALEGRÍA

Y pasó tiempo, un poco. Es que creo que no se trata de algo rutinario, diario. Cuando sale, sale. Y tiene que existir una mecha que encienda la motivación. Y sucedió.

Algo más especial que esto, ahora no hay. Saber que a un amigo se le acomodan los planetas, aunque sea un poco, es un grato motivo para ponerse contento. Y ya nos tomaremos tiempo para introducirnos en los detalles de una amistad. Pero esperar que nuestros viajes coincidan cada tanto ya nos autoriza a compartir risas… y preocupaciones. Y hubo un poco de esas, en el último tiempo. Cuando años de sacrificio dependían de un grupo de personas, y no saber si seguis, y no saber cual será el destino.

Pasará desapercibido para muchos. Pero no lo vivo así. Tal vez estaré viviendo un sueño en la experiencia de otro, que no es cualquiera, es un amigo. Un sueño inconcluso, creo. Y quiero hacerme un lugarcito en esta aventura. Estar lejos de casa, con los ojos pegados a un monitor, con el teléfono en la mano. Porque de eso se trata, de alejarse. Ir tras un sueño. Y se trata de luchar con algo que no todos ven. No todo es lujo, no todo es reconocimiento. Detrás de cada logro hay un camino lleno de desafíos. Y qué desafíos! si encima te toca crecer al mismo tiempo.

Hoy le tocá a él ser el puntapié inicial de esta puerta que se abre. Donde intentaré escupir lo que pasa por dentro. Porque de eso se trata, de transmitir. Y hoy no hay nada que me ponga más feliz, que expresar el orgullo por un amigo que tuvo los huevos de buscar la chance. Porque hay que ganarsela solo y no se echó atrás. Esto recién empieza. Salud por lo que viene y ojo, al otro todavía lo estamos esperando. Seguro que otras líneas me obligará a escribir.

Benjamín Flordelmundo